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Física. "Todos Podemos Enfocar y Orientar Nuestra Vida a Donde Queamos."

Actualizado: 20 may 2023

Autor: Pedro Antonio Prieto Pulido


Nací en Bogotá en el seno de una familia sin prácticamente ningún recurso, liderada por mi madre y sus 6 hijos puesto que mi padre murió cuando yo tenía 22 meses de edad. Desde muy joven entendí que, si no estudiaba y, no sólo eso, si no me esforzaba por ser el mejor, mi vida sería bastante complicada. Recuerdo que, estudiando en el colegio público Restrepo Millán, no tenía ni para comprar los libros así que en una ocasión le pedí a mi profesora que me prestara el libro de historia. En un fin de semana lo copié a lápiz en un cuaderno. El resultado: desarrollé una memoria prodigiosa.


Junto con esta habilidad y mi predisposición para la matemática me convertí en el mejor estudiante de todos los cuatro primeros años de mi bachillerato. Esto me llevó a que me seleccionaran para hacer los dos últimos años en el colegio Colombia de la Universidad de los Andes donde recibí una educación de élite. Ahí, mi profesor Germán Segura, me inculcó el amor por las ciencias, en especial por la Física, así que me decidí por estudiar esta carrera en la Universidad Nacional de Colombia. Siempre he dicho que si uno hace lo que le gusta todo es más fácil. Dado que estaba “enamorado” de la Física toda mi carrera transcurrió sin dificultades académicas, pero con grandes aprietos económicos. Finalmente, pude terminar mis estudios en cuatro años y salí muy joven de la Universidad.


Al terminar mi carrera me vinculé a la Universidad del Valle en Cali, donde desarrollé mi proyecto de vida en esa Institución a la cual le debo muchos de los logros de mi carrera profesional. Además del arduo trabajo que ponía en mis labores, una de las posibilidades que me ofreció mi pertenencia a la Universidad fue el apoyo que recibí para presentarme a una beca alemana de la OSW para hacer mi maestría y mi doctorado en Alemania. Terminé dichos estudios justo en tres años. Por supuesto, fueron años difíciles al vivir en una cultura nueva, con otro idioma, en un campo realmente complicado como es la Física de neutrones. En todo caso, no sólo logré superar dichos retos personales sino que gracias al trabajo duro y permanente que puse en mis estudios, mi tesis doctoral obtuvo el máximo elogio por parte de la universidad alemana llamado el “Magna Cum Lauda”.

Me reintegré a la Universidad del Valle, tratando de devolver lo que esta institución me había aportado para mi formación. Por ejemplo, creé el grupo de investigación de Películas Delgadas que permitió la creación del primer programa de Doctorado en la Universidad del Valle y la formación del primer doctor en física en Colombia, el Dr. Eval Bacca.


Un tiempo después, realicé un programa de post-doctorado en la firma SIEMENS en Munich con una beca de la Fundación Alexander Von Humboldt. Este post-doctorado me permitió comprender cómo el desarrollo industrial de una firma como SIEMENS se basa esencialmente en el conocimiento científico que un país como Alemania ha logrado establecer a lo largo de muchas décadas. En otras palabras, los avances científicos e industriales de un país provienen del trabajo constante, consistente y colaborativo entre los gobiernos, las instituciones educativas y la industria.


Al regresar a Colombia, creé, con el apoyo de COLCIENCIAS, el Centro de Excelencia en Nuevos Materiales (CENM), que permitió la formación de muchos estudiantes, numerosas publicaciones y el registro de cinco patentes. La experiencia docente-investigativa me permitió contribuir con el desarrollo de la Educación Superior en Colombia y en América Latina.


Una parte fundamental de todos mis logros ha sido mi familia, conformada por mi esposa, también compañera en la Universidad del Valle, y mis cuatro hijos: mi hija que es doctora en Química y los hijos que son Geólogo, Matemático, e Ingeniero. Todos ellos hoy practican sus profesiones en el exterior y fueron el soporte emocional para llevar a cabo mi proyecto de vida en la Universidad del Valle. Mis labores como profesor, investigador y científico, también se reflejaron en el desarrollo académico de mis hijos e hija gracias al ejemplo de un hogar donde la ciencia no sólo tenía su cabida, sino que era parte de nuestras rutinas familiares.


Ahora me pregunto: ¿Cuál ha sido mi mayor contribución a este país? Sin lugar a duda la formación de investigadores y haber logrado plantar en muchos jóvenes, incluyendo a mis hijos e hija, el amor por las ciencias y la indagación científica. Recuerda: cuando tienes claro dónde quieres llegar, independientemente de los recursos económicos de los que dispongas y de limitaciones que te imponga la sociedad, PUEDES ENFOCAR Y ORIENTAR TU VIDA HACIA DONDE QUIERAS.


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